sábado, 8 de mayo de 2010

NO DEJEN DE LEER ESTA NOTICIA,OCURRIDA EN TURQUIA,EN LA QUE UN PADRE ENTERRO VIVA A SU HIJA, POR HONOR, EL MUY CABRÓN Y AHORA ¿PARA QUE LE SIRVE?.

-Crimen de honor en Turquía
-Un padre entierra viva a su hija para salvar el honor de la familia
-Decidió sepultarla en el corral de las gallinas porque salía con chicos.
-Tras 40 días desaparecida, el cuerpo de Medine Memi fue encontrado ayer en el sudeste de Turquía. La niña, de 16 años, había sido maniatada y enterrada dos metros bajo tierra en un corral de gallinas. La policía de Adiyaman ha detenido al padre y al abuelo, ya que la autopsia ha revelado que la niña fue enterrada viva y con plena consciencia. El padre ha reconocido que toda la familia era infeliz porque la niña salía con chicos.
Medine estaba en posición fetal, no tenía heridas, tampoco veneno o droga en la sangre, sino los pulmones llenos de tierra, de acuerdo con el Instituto de Medicina de Malatya. Los crímenes de honor siguen siendo una práctica común en Turquía, sobre todo en el sudeste, donde los clanes kurdos castigan a las mujeres por hablar con desconocidos y siguen concertando matrimonios.
Tanto el Gobierno turco como numerosas asociaciones defensoras de los derechos humanos han incrementado sus esfuerzos para poner fin a los crímenes de honor, una práctica que oficialmente se cobra casi 300 muertes al año. Sin embargo, las encuestas muestran que este tipo de castigos siguen gozando de popularidad en el sudeste del país, especialmente entre la comunidad kurda.
Bajo presión de la Unión Europea, el Gobierno turco cambió el código penal del país en el año 2004, retirando el artículo que reconocía los crímenes de honor como un atenuante del delito. No obstante, y a pesar de las supuestas medidas adoptadas, el último ránking de Naciones Unidas sitúa a Turquía en el puesto 101 de 109 países en cuanto al rol de la mujer en la sociedad.
En Turquía, el acceso al mundo laboral y la participación de la mujer en la sociedad sigue siendo un motivo de conflicto familiar. A pesar de las medidas del Gobierno, "los datos demuestran que no ha habido ningún avance real en este sentido", afirma Pinar Ilkkaracan, coordinadora de la Womens Human Rights Foundation.
Escasa protección
Las mujeres siguen representando un 3,5% de los puestos burocráticos de alto nivel en Turquía, según la asociación IRIS, y entre los 26 ministros del Gobierno de Erdogan sólo hay dos mujeres. Además, la falta de mecanismos de protección para las mujeres impiden que éstas exijan más derechos, ya que cualquier intento supone un enfrentamiento con el marido y la familia. Aun así, la situación parece que está cambiando, como demuestra el fuerte incremento en el número de divorcios.
Sin embargo, la realidad es bastante peor en algunas regiones del sureste del país. "Cuando llegan a los 14 o a los 15 años, el clan decide que la va a casar con tal persona y el clan recibe tanto dinero a cambio, y no hay vuelta de hoja. Y si en esos casos, como pasa a veces, la niña decide escaparse con alguien, el castigo es directamente la muerte si la encuentran", nos explica Emine Vaz, coordinadora de la asociación feminista del sureste Van Kadin Dernegi.
Pero la mayoría de las veces no pueden escapar y optan por el suicidio. Una opción que infelizmente siguen tomando jóvenes turcas, como Hediye y Kadire Demirel, dos hermanas que hace una semana saltaron desde un séptimo piso en Diyarbakir, debido al inminente matrimonio de Hediye con su primo.
Según un estudio de la Universidad de Diyarbakir, la mitad de los reos condenados por crímenes de honor siguen sin arrepentirse de su delito, una actitud compartida también por sus respectivas familias
EL MUNDO .ES

un soldado ciego que ve con la lengua

Llevaba tres años en tinieblas. Una granada en Basora (Irak) en 2007 le dejó completamente ciego. Craig Lundberg, soldado del Segundo Batallón del Regimiento de The Duke of Lancaster (del Reino Unido), sobrevivió a la explosión, aunque perdió el ojo izquierdo y el derecho quedó dañado irremediablemente. Pero esta semana ha recuperado la esperanza. Ha visto luz, literalmente, entre tanta sombra. Un dispositivo en desarrollo -el BrainPort- le permite distinguir formas gracias a que convierte las señales visuales en eléctricas.

A sus 24 años, Lundberg ha sido elegido por el Ministerio de Defensa del Reino Unido para probar la nueva tecnología, que podría revolucionar el tratamiento de la ceguera. Para ello, el joven, fan del fútbol (y en concreto del Liverpool), ha viajado a Pittsburgh (EEUU), donde ha aprendido a manejarlo.

El invento se basa en el principio de sustitución de sentidos -en el que un sentido puede ser reemplazado por otro-. En este caso, los receptores sensitivos de la lengua hacen las funciones de los fotorreceptores de los ojos. ¿Cómo? A través de unas gafas de sol que llevan instalada una cámara. Ésta va conectada a un aparato que convierte estas imágenes en estímulos eléctricos y los pasa a la lengua a través de un tubo de plástico que finaliza en una especie de 'piruleta' llena de microelectrodos.

La diferente intensidad que se siente en la lengua -como un hormigueo- se corresponde con el negro, el blanco y el gris de las imágenes, lo que permite al afectado percibir la luz y la oscuridad y visualizar en el cerebro la forma de los objetos que tiene delante. También percibe algo de perspectiva y de profundidad.

Parece ciencia ficción, pero funciona, tal y como ha demostrado el propio Lundbergh, que fue capaz de leer la palabra 'cat' (gato en inglés) de un folio situado a un metro de distancia y de sortear algunos obstáculos en un circuito. "Es la primera vez desde el accidente de Irak que puedo hacer esto", explicó orgulloso el soldado. "Soy realista. Sé que no me va a devolver la visión, pero es lo que más se acerca", añadió.

De momento, es sólo un prototipo, pero "el potencial que tiene para cambiar mi vida es enorme", señala Craig Lundberg, que a pesar de su minusvalía ha escalado el Kilimanjaro, ha corrido la maratón de Londres y juega en el equipo inglés para ciegos.

El dispositivo que ha probado el británico, que afirma que se siente como si tuviera "una batería en la boca o un caramelo de pica-pica", consta de 400 puntos que envían información a la lengua. Sin embargo, los diseñadores pretenden ampliarlo hasta los 4.000 sensores, lo que permitirá mejorar la calidad y claridad de las imágenes. Asimismo, mientras se usa el BrainPort no se puede ni hablar ni comer, porque el tubo de la lengua lo impide. Pero la idea es crear un producto más pequeño que permita al afectado tenerlo permanentemente entre los dientes y que posibilite hacer otras cosas.

Pero pese a la inestimable ayuda del BrainPort, Craig Lundbergh reconoce que no prescindirá jamás de su perro Hugo, que le ha guiado durante todo este tiempo y que lo seguirá haciendo.